Durante el siglo veinte la industria cinematográfica demostró que, más que un negocio del entretenimiento, el cine constituye una herramienta de cohesión social y de proyección geopolítica, como lo demuestran las grandes industrias de este género, como el norteamericano, el hindú, el mexicano, etc. En medio de la reciente polémica por la aprobación de la ley de cine por parte del Congreso de la República, que coloca en relieve una eventual falta de apoyo a las iniciativas de provincia (además de crear una comisión de censura, para evitar que los fondos públicos no financien propuestas pro senderistas), Política y Estrategia dialogó con Pilar Roca, autora del libro “Mister Dafo: Perú, cine, política y corrupción”, obra vetada por el Ministerio de Cultura, entidad que niega la licencia para que se exponga en la Feria del Libro.
“Análisis de la realidad cinematográfica del Perú, cumplimiento de los objetivos” ¿Qué es lo que se dice allí?
Aquí yo digo qué ley había, qué ley derogó Fujimori y qué te da una ley y qué te ofrece otra.
¿Qué ofrecía la Ley de Velasco?
La Ley de Velasco daba algunos incentivos tributarios en cuanto a la exportación e importación de insumos para hacer películas, cintas, químicos, máquinas, etc., además daba algo que no da la ley de Fujimori: Mercado. Te daba la posibilidad de poner una película en el mercado cinematográfico peruano.
¿Sin condiciones?
No. Si había una condición llamada “del mínimo mantenimiento”. Que es una cantidad que el dueño del cine dice “yo, para hacer negocio, entre el jueves que se inaugura la semana cinematográfica y el domingo que es el día de más gente, hago un promedio de cinco mil personas”.
¿Quién ponía esa cifra?
Ellos la ponían, era su palabra, podían decir diez mil si querían, entonces una película peruana para mantenerse, tenía que conseguir cinco mil espectadores o más. Si hacían 4,999, la retiraban.
¿Cómo controlaban que así era?
Cada cineasta tenía sus propios controladores, en varias salas, verificando con boletería, y planillas.
¿Y cuál es la diferencia con la Ley de Fujimori?
Fujimori no te da mercado, porque su constitución lo impide, pero te regalaba plata, reitero: no te daba mercado.
¿A pesar de eso hay un boom de películas peruanas?
Sí, pero todas están con un retraso de cuatro o cinco años. “La Piel más temida”, por ejemplo, se empieza a financiar en el 2018.
¿Con la pandemia se hace algún retraso?
No. La pandemia duró un año, nomás. Durante la pandemia se siguieron dando los estímulos. Solo que ese año los festivales no eran presenciales.
¿Cuál fue tu intención al hacer este libro?
Era el de comparar si los objetivos de la ley se cumplen. Primer objetivo, fomentar la creación y la producción de obras cinematográficas peruanas. Prestando una especial atención a los nuevos realizadores, y con el propósito fundamental del perfeccionamiento artístico y técnico de la cinematografía nacional. La ley está dirigida a formar nuevos realizadores. Lo que pasó en realidad es que durante estos años se han registrado 1240 cineastas, puede ser que haya más, ojo. De estos 1240 cineastas 663 han recibido algún beneficio económico. Eso es el 50%, se ve interesante ¿no? Pero 577 de los inscritos no han sido beneficiados. Para efectos de análisis, a estos 663 los he dividido en grupos. El primer grupo solo tiene seis miembros.
¿En base a qué los ha clasificado así?
En base al dinero que han recibido como personas, no como empresa, que hay una gran diferencia. Tú puedes tener cuatro o cinco empresas y sacar plata con una o con todas, una para ti y otras para otras personas. Yo he reseñado a la obra del cineasta. Estas seis personas han tenido más de seis millones y un mínimo de dos millones de beneficios. Solo seis personas se han beneficiado así.
¿Quién es el que más ha recibido?
El que más ha recibido es Joel Calero, luego reseño sus películas: “Cielo oscuro”, “Lo mejor de la burguesía son sus mujeres”, estrenada como “La Ultima tarde”, “La piel más temida”, que está en cartelera, “Nadie” y “Álbum de familia”. Solo Calero ha recibo más de tres millones entre esos años.

¿Son reembolsables?
No, no, no… de regalo. Así reseño a cada uno de los cineastas, por monto, película, quien dio el premio, que empresa lo presentó y el año. El siguiente es Lombardi que tiene registradas como siete empresas. Si sumas la cantidad de dinero en conjunto que han recibido las empresas de Lombardi, pasan los siete millones.
¿Porque no están las empresas de Lombardi en el libro?
Porque el Ministerio de Cultura me negó esa información. Me dijeron que era reservado, pero no es reservado solo que me costaba como 30 mil soles.
¿Él es el que más tiene?
Sí. Pero a nivel personal, Calero gana más. Lombardi, por su parte, trabaja con Inca Cine, Inca Films, Soba, Dados Eternos. Todas son de él.
¿Cómo trabajan con los jóvenes cineastas?
Pues ellos los contratan para la dirección, pero el premio se lo dan a Lombardi, como empresa. Si el premio es de 30 mil, te dan la mitad y te dicen “haz tu cortometraje con 15 mil”. Imposible pues.
¿Eso se puede verificar?
No. Se sabe porque los jóvenes hablan. Lo que sí se puede verificar es sobre los grupos económicos en sí, pero hay que tener dinero. Y así con Calero, Lombardi, Adrianzén, que son como ocho “adrianzenes” que ganan premios. En fin, actúan por grupos. Y los mismo pasa con Huarango y Chasqui. Que se “pinponean” los trabajos y los concursos.
¿Estas seis personas qué porcentaje representan en el universo de cineastas?
El 0.90% de los cineastas que ha recibido premios.
Dijiste al inicio que la ley era para el apoyo a nuevos realizadores.
Ah. Hay un capítulo en el libro sobre eso. De estos seis, tres realizadores, Lombardi, Tamayo y Durant no son nuevos realizadores, ya que tienen producciones beneficiadas con la Ley 19327 y han dirigido obras cinematográficas de largometraje en forma continua desde 1974, 1979 y 1983 respectivamente. Los otros tres, Calero Gamarra, hermanos Vega Vidal y Fuentes León, en un principio, se encuadran dentro del objetivo de la ley, sin embargo, al extenderse los beneficios más allá de la Opera Prima o de la segunda obra, se incurrió en la falta del principio rector de la ley. En la calificación de los jurados no se ha visto la invocación a este objetivo.
¿Cuál es el segundo grupo?
Este está integrado por unas 28 empresas me parece, y estos son los que reciben entre uno y dos millones. Luego en los siguientes grupos, los premios son pequeños, de 30 mil soles que no alcanzan para realizar un corto, solo sirve para guiones.
La ley no parece mala.
No. La ley no es mala en sí, tiene aspectos rescatables y, efectivamente, hay una intencionalidad de apoyo, el problema es que “se le ha sacado la vuelta” y hay un aprovechamiento nada ético. Los cineastas que más dinero y apoyo han recibido no son nuevos realizadores, en este grupo, en un inicio, se beneficiaron como nuevos realizadores, pero al seguir recibiendo los estímulos dejaron de serlo. Este estimulo no se ha ampliado a nuevos cineastas. Además, se beneficiaron exclusivamente cineastas limeños, nacidos en Lima y residentes en Lima. Hay otro grupo que ni siquiera viven en Lima, viven en Suiza o Madrid, ganan y se van. La Ley solo pide que sean peruanos no exige residencia.