En medio de los trascendidos que confirmarían que nuestro país decidirá, finalmente, modernizar su flota de superioridad aérea con los cazas F-16 ‘Block 70’ norteamericanos, una nota publicada en el registro federal de Estados Unidos, el 23 de enero último, oficializó la determinación de la Casa Blanca, de designar al Perú como Aliado Principal No Perteneciente a la OTAN “Presidential Determination on Designation of the Republic of Peru as a Major Non-NATO Ally (MNNA)”.
Dicho registro federal, constituiría un pilar fundamental sobre el que se apoya la presunción de que el país decantará en una alianza estratégica con la potencia norteamericana, la que suministraría la tecnología militar para la renovación de la flota aérea de combate, a través de los F-16 de Lockheed Martin.
Como se recuerda, a inicios de diciembre último, el presidente Trump emitió un memorando especial dirigido al secretario de Estado norteamericano para nombrar al Perú como “Aliado Principal, No Miembro de la OTAN”. Tal determinación fue notificada al Congreso de ese país. Cumplidos los plazos de ley, la designación se consolida en el espacio de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, a instancias de los Estados Unidos de Norteamérica.

Impulso para el F-16 Block 70
Esta designación actúa como el catalizador necesario para que el Ministerio de Defensa peruano cierre la adquisición de los cazas de combate F-16 Block 70. Al adquirir el estatus de aliado MNNA, el Perú accede a las facilidades contempladas en la Ley de Control de la Exportación de Armas, lo que se traduce en financiamiento preferencial, acceso a reservas de defensa estadounidenses y una cadena de suministros militar de alta prioridad. Con este marco legal, la oferta de Lockheed Martin se vuelve imbatible, superando las limitaciones presupuestarias que alejaban al país de esta tecnología de punta.
Base Naval y Puerto Espacial
La alianza va mucho más allá de la compra de aeronaves. Bajo este nuevo paraguas de cooperación, se acelera la inversión de 1,500 millones de dólares para la modernización de la Base Naval del Callao, un proyecto que convertirá al principal puerto peruano en un nodo logístico militar sin precedentes en la región.
Simultáneamente, el proyecto del Puerto Espacial en el norte del Perú, deja de ser una ambición para convertirse en una realidad estratégica. Esta infraestructura posicionará al Perú como el hub aeroespacial de la región, facilitando el lanzamiento de satélites y fomentando una transferencia tecnológica que beneficiará a la industria nacional y a la Fuerza Aérea.
El FBI en Lima
La designación como aliado estratégico ya muestra resultados tangibles en la lucha contra la inseguridad. Coincidiendo con este anuncio, una misión de expertos de alto nivel del FBI acudió a Lima para iniciar operaciones conjuntas contra el crimen organizado transnacional. Esta cooperación técnica permitirá desarticular mafias que afectan la estabilidad interna, utilizando inteligencia avanzada y protocolos de seguridad que solo se comparten con socios de máxima confianza de Washington.
Nuevo orden regional
Al unirse al selecto grupo de aliados MNNA, el Perú no solo equilibra el poder militar frente a sus vecinos, sino que se asegura un asiento en la mesa donde se deciden las políticas de seguridad del hemisferio occidental. El mensaje enviado desde Washington a través del Registro Federal es claro: el Perú puede ser el socio más confiable y estratégico de los Estados Unidos en el Pacífico Sur, cerrando la puerta a influencias externas y apostando por una modernización integral que marcará el rumbo de las próximas décadas.