Por: Luis Saavedra Contreras (*)
Los nexos internacionales, antecedentes y relaciones del actual ministro de Defensa, Rafael Belaúnde Llosa (especialmente con una asesora chilena en su campaña presidencial), plantean un conjunto de interrogantes que, por la naturaleza estratégica del cargo, deberían ser evaluados desde la perspectiva de la seguridad nacional. El debate no es si existe una influencia extranjera probada, sino si el Estado ha examinado adecuadamente las condiciones que podrían generar una vulnerabilidad.
En seguridad nacional existe una diferencia fundamental: una cosa es acusar y otra es evaluar un riesgo. Una acusación requiere pruebas. Una evaluación de seguridad comienza mucho antes: identifica relaciones, reconstruye vínculos, determina accesos y busca posibles vulnerabilidades.
Rafael Belaúnde Llosa asumió el Ministerio de Defensa el 28 de julio de 2026. Desde esa posición tiene responsabilidad política sobre un sector directamente relacionado con la soberanía, las Fuerzas Armadas y los intereses estratégicos del Perú.
Los vínculos amicales, profesionales o políticos de Rafael Belaúnde Llosa con personas relacionadas con Chile no constituyen, por si mismos, algo indebido, o una prueba de influencia extranjera.
Afirmarlo sin evidencia sería irresponsable. Pero tampoco significa que deban ignorarse. Y aquí existe una diferencia fundamental: un ministro de Defensa ya no es un ciudadano particular. Sobre sus decisiones recae una responsabilidad que alcanza a todo el Estado, a la defensa de su soberanía y, en última instancia, a más de 34 millones de peruanos. Tiene además acceso a información, decisiones y asuntos estratégicos vinculados con la defensa y la seguridad nacional.
Por eso, esta es una pregunta que debería formularse respecto de cualquier ministro que asuma una cartera estratégica: “¿Sus vínculos podrían generar alguna vulnerabilidad que, dada su responsabilidad como ministro, deba ser evaluada por el Estado?”.
En el caso de un ministro de Defensa, la pregunta adquiere especial importancia por la naturaleza de sus funciones y el nivel de información estratégica al que puede tener acceso. La razón es sencilla: cuanto mayor es la responsabilidad y el acceso a información estratégica, mayor debe ser el estándar de seguridad e independencia exigido. Evaluar no es acusar. Es prevenir.
Y en seguridad nacional, ignorar una posible vulnerabilidad sin haberla evaluado sería mucho más imprudente que investigarla.
Una asesora chilena en la campaña de Belaúnde
Para entender el caso hay que saber quién es Paula Sutil Servoin: publicista y asesora estratégica chilena que participó en la campaña presidencial de Rafael Belaúnde Llosa. El Diario Financiero de Chile, en su edición del 27 de febrero de 2026, publica el artículo “El desembarco de Paula Sutil en la campaña presidencial de Rafael Belaúnde Llosa”, donde informó sobre su incorporación al equipo estratégico del candidato y señaló su participación dentro de un grupo reducido de colaboradores.

¿Por qué debería interesar esto al Perú? Paula Sutil es hermana de Juan Sutil Servoin, quien es un político y empresario chileno, expresidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC). Paula sutil genera interés ya que es una persona que participa en el núcleo estratégico de la campaña de quien hoy es ministro de Defensa, y que mantiene vínculos familiares con una figura empresarial y política relevante de otro país, la pregunta deja de ser simplemente quien es esa persona.
Lo primero que interesaría conocer es: ¿qué relación mantiene actualmente con el ministro? Una relación que terminó con la campaña tiene una naturaleza distinta de una relación que continúa después de que esa persona asumió la conducción política de la Defensa Nacional. Y aquí aparece otra pregunta: ¿Existen otros vínculos entre el entorno del ministro y personas, empresas u organizaciones chilenas? También sería necesario preguntarse: ¿Existen canales informales de comunicación?
En seguridad nacional esto importa porque no toda comunicación relevante pasa necesariamente por canales oficiales. Identificar esos canales permite evaluar mejor donde podrían existir vulnerabilidades. ¿Existe algún vínculo que, sin demostrar por sí mismo una influencia extranjera, pueda convertirse potencialmente en un canal de influencia, acceso o presión sobre una autoridad responsable de la Defensa Nacional?
Eso es precisamente lo que interesa al Perú. No porque exista una acusación. No porque una relación con Chile sea sospechosa. Sino porque
la seguridad nacional obliga a conocer las relaciones, los accesos y las posibles vulnerabilidades de quienes toman decisiones estratégicas en nombre del Estado.
El lazo con la candidata Chilena Evelyn Matthei
Juan Sutil Servoin, empresario y figura política chilena, expresidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), integró el comando de campaña de Evelyn Matthei en las elecciones presidenciales de Chile. Su incorporación al equipo de Matthei adquirió especial relevancia por su influencia en el ámbito empresarial y político chileno.

En agosto de 2025 protagonizó una controversia por sus declaraciones sobre el régimen de Augusto Pinochet. Consultado sobre el periodo militar de Augusto Pinochet, afirmó: “Para mí no era una dictadura”. Sus declaraciones provocaron fuertes críticas desde sectores de la izquierda chilena, incluida la entonces candidata presidencial Jeannette Jara, quien cuestionó su comprensión de la democracia. Este antecedente adquiere relevancia al considerar que Paula Sutil, hermana de Juan Sutil, fue asesora del entorno de campaña de Rafael Belaúnde Llosa.
Sin atribuirle a Paula Sutil las posiciones políticas de su hermano, el hecho plantea una pregunta legítima desde la perspectiva de inteligencia y seguridad nacional: ¿Han sido adecuadamente evaluadas las redes políticas, empresariales e internacionales de las personas que integraron el círculo de confianza de quien hoy tiene bajo su responsabilidad la conducción política de la Defensa Nacional del Perú?
Inteligencia estratégica: hay una vulnerabilidad
Un ciudadano puede ver una relación y decir: “No significa nada”. La inteligencia estratégica debe hacerse otra pregunta: “¿Podría esta relación representar una vulnerabilidad para el Estado?”.
Por eso, cuando una persona que formó parte del circulo estratégico de un candidato que posteriormente se convierte en ministro de Defensa, cuyo hermano fue jefe del comando de campaña presidencial de una candidata de Chile, no basta con conocer su nombre. Es necesario saber de sus relaciones, sus accesos y los vínculos que permanecen al día de hoy.
¿Qué relaciones permanecen actualmente? ¿Existen canales informales de comunicación? ¿Existen intereses económicos, empresariales o políticos relacionados? Estas preguntas no acusan a nadie. Pero tampoco deberían ser ignoradas. La pregunta no espera a que aparezca una operación de influencia para actuar. En otras palabras: no se trata de afirmar que existe una influencia extranjera; se trata de determinar si existen las condiciones que podrían permitirla. Y esa diferencia es precisamente la que separa una acusación política de un análisis profesional de seguridad nacional.
Cooperación no significa ausencia de intereses
No se trata de presentar a Chile como enemigo del Perú. Ambos mantienen relaciones diplomáticas, económicas y comerciales. Pero los Estados tienen intereses nacionales propios. La cooperación entre dos países no elimina, automáticamente, sus diferencias estratégicas.
Tampoco debemos olvidar que Perú y Chile tienen una historia marcada por conflictos, cuyo episodio más grave fue la Guerra del Pacifico, y que, en tiempos más recientes, se han conocido hechos de espionaje chileno contra el Perú. El caso denunciado por el Gobierno peruano en 2009 involucró la entrega de información clasificada por un traidor peruano a Chile y generó una crisis diplomática entre ambos países.
A ello se suma una realidad que no puede desconocerse: ambos países comparten una frontera y mantienen una relación de vecindad que, aunque actualmente es esencialmente diplomática y cooperativa, requiere prudencia estratégica, memoria histórica y atención permanente. Por ello, quien conduce la Defensa Nacional del Perú tiene una obligación fundamental: proteger los intereses estratégicos del Estado peruano.
Precisamente por esa historia, esa vecindad y la naturaleza de sus responsabilidades, sus vínculos internacionales deben ser examinados con un estándar especialmente riguroso.
La percepción también importa
Existe una antigua máxima atribuida a Julio César: “La mujer de César no solo debe ser virtuosa; también debe parecerlo.” En Defensa Nacional, el principio podría formularse así: un ministro no solo debe ser independiente; también debe estar en condiciones de demostrarlo.

Analógicamente, como un ejemplo ficticio, imaginemos que en Estados Unidos se confiara una instalación nuclear estratégica a un ingeniero nuclear estadounidense, formado directamente por un científico nuclear iraní cuyo hermano, además, ocupara un cargo importante en el programa nuclear de Irán. ¿Eso demostraría que el ingeniero es un espía? No.
Pero inevitablemente generaría preguntas: ¿quién lo formó?, ¿qué relación mantiene con el científico iraní?, ¿qué información puede conocer el científico iraní ahora de la planta nuclear de USA? El problema no sería necesariamente una conducta indebida demostrada. El dilema sería la existencia de dudas, suspicacias y una posible vulnerabilidad que, por la naturaleza del cargo, debería ser evaluada.
Porque en seguridad nacional no siempre se espera a tener una prueba de una vulnerabilidad para evaluar un riesgo. Primero se identifican las circunstancias que podrían generar una debilidad; después se determina si esa fragilidad es real, relevante y susceptible de ser explotada. Eso no es acusar. Eso es actuar preventivamente. Porque en seguridad nacional, como en tantos otros ámbitos, es mejor prevenir que lamentar.
Un conjunto creciente de interrogantes
Existe un conjunto creciente de interrogantes provenientes de distintos episodios que involucran a Rafael Belaúnde Llosa y que, por la naturaleza del cargo que ocupa, ya no pueden ser considerados como asuntos aislados. Por ejemplo, se ha informado que Belaúnde viajó a China pocas semanas antes de asumir el Ministerio de Defensa. Una investigación periodística vinculó ese viaje con Maritza Manturano, quien posteriormente fue designada jefa de su Gabinete de Asesores. Durante el viaje, según lo reportado, se reunió con funcionarios chinos. ¿Qué información se discutió en China?
El problema no es que un funcionario peruano viaje a China, se reúna con sus autoridades o promueva relaciones económicas. Eso es perfectamente legítimo. Lo que resulta relevante para la seguridad nacional es qué se discutió, con quiénes y en qué contexto, especialmente cuando el viajero estaba a pocas semanas de asumir la conducción política de la Defensa Nacional. ¿Se hablo de Chancay? ¿De seguridad? ¿De las Fuerzas Armadas? ¿De infraestructura crítica? ¿De la modernización militar?
La presencia de Maritza Manturano añade otra interrogante. Según Willax, acompañó a Belaúnde durante el viaje y posteriormente fue designada jefa de su Gabinete de Asesores. Por ello, resulta razonable preguntar: ¿qué función desempeñó durante el viaje?, ¿en qué reuniones participó?, ¿con quiénes se reunió y que información pudo conocer?
También se han señalado antecedentes profesionales de Belaúnde relacionados con una empresa vinculada al grupo Volcan, socia de la empresa china Cosco Shipping. Estos elementos deben ser corroborados y contextualizados, pero su proximidad temporal al nombramiento hace inevitable preguntar por el propósito del viaje y por los vínculos que rodeaban al futuro ministro.
A ello se suma el caso de Minera Poderosa. El ministro ha reconocido que Evangelina Arias, presidenta de su directorio, realizó aportes económicos al partido Libertad Popular, aunque sostiene que fueron aportes personales y niega la existencia de un conflicto de interés. Según reportes periodísticos, se trataría de ocho aportes por aproximadamente SI 1,48 millones, registrados ante la ONPE.
Paralelamente, el señor Belaúnde Llosa sostiene que las Fuerzas Armadas están en Pataz para combatir a las organizaciones criminales y no para proteger a la empresa minera. El propio Belaúnde ha rechazado que las operaciones militares tengan como finalidad “chalequear” a Minera Poderosa. Sin embargo, reportes periodísticos y fotografías han cuestionado esa versión al mostrar, según dichas publicaciones, presencia de efectivos militares dentro de instalaciones y uso de vehículos ligados a Poderosa.
Ante este conjunto de interrogantes, surge una pregunta que ya no puede ser eludida: ¿debe Rafael Belaúnde Llosa continuar ejerciendo el cargo de ministro de Defensa del Perú? La respuesta no debe construirse sobre rumores, prejuicios políticos, ni acusaciones no demostradas. Debe sostenerse sobre un principio elemental de seguridad nacional: quien conduce políticamente la Defensa Nacional debe acreditar, no solamente capacidad profesional, sino también preparación específica, independencia, confiabilidad y ausencia de vulnerabilidades que puedan comprometer los intereses estratégicos del Estado.
Cuando la actuación y las decisiones de un ministro generan más dudas que certezas sobre su capacidad, criterio, independencia y confiabilidad para conducir la Defensa Nacional, corresponde al Estado adoptar una posición responsable y preventiva. Mantenerlo en el cargo, pese a la acumulación de interrogantes que requieren explicación, también comprometería la responsabilidad política de la presidente de la Republica, Keiko Fujimori, quien tiene la facultad y el deber constitucional de evaluar la idoneidad de los integrantes de su gabinete y, particularmente, de quien conduce políticamente el Sector
Defensa.
En materia de Defensa Nacional, esperar a que aparezca una evidencia de daño puede significar esperar demasiado. La responsabilidad del Estado consiste, precisamente, en identificar las vulnerabilidades antes de que sean explotadas. Por ello, el tema no es solamente qué ha hecho o dejado de hacer Rafael Belaúnde Llosa. La cuestión fundamental es si, frente al conjunto de antecedentes expuestos, el Perú puede asumir responsablemente el riesgo de mantenerlo al frente del Ministerio de Defensa.
(*) Ingeniero Ambiental, Maestro en Inteligencia Estratégica del CAEN, graduado en el 1.er puesto de la VI Maestría en Inteligencia Estratégica, Lima, Perú.
***La imagen abridora del artículo, es una composición elaborada con la IA.