La guerra de Irán entra ya en su segundo mes, cada vez con mayor incertidumbre respecto a su final, mientras el aumento del precio del petróleo impacta, fuertemente, en la economía mundial. En este escenario, resalta la firme resistencia militar iraní, sobre la base del empleo de sistemas de armas de gran alcance, los cuales atacan sus objetivos, al parecer, con ayuda satelital proporcionada por Rusia, la misma que, todo indica, la Unión Soviética brindó a Argentina en la guerra de las Malvinas (1982), de cuyo inicio se cumple un nuevo aniversario.

Los drones kamikaze y misiles balísticos iraníes están golpeando sistemas estratégicos estadounidenses en el golfo Pérsico, desde sofisticados radares de alerta temprana, hasta aviones cisterna y de control aerotransportado. Estos últimos han sido dañados o destruidos en tierra, en las bases aéreas donde están desplegados, destacando la pérdida de un E-3 Sentry, que es un sistema aerotransportado de alerta temprana y control (AWACS), el único de su tipo que ha perdido Estados Unidos en un conflicto armado.

Ayuda satelital en Malvinas

El caso es que la ayuda satelital que brinda Rusia a Irán también se produjo en la guerra de las Malvinas, donde Argentina recibió un auxilio similar de parte de la Unión Soviética, estado multinacional cuyo liderazgo era predominantemente ruso. Según el libro Fidel, Fútbol y Malvinas, del periodista ruso Serguéi Briliov, Moscú brindó información satelital a Buenos Aires sobre los movimientos de la Task Force británica, que incluía dos portaaviones que transportaban cazabombarderos Sea Harrier, de despegue y aterrizaje corto o vertical (V/STOL).

La ayuda satelital rusa habría sido determinante en el hundimiento del destructor HMS Sheffield y del portacontenedores Atlantic Conveyor, ambos con misiles antibuque Exocet. De cualquier modo, es preciso decir que la Royal Navy también perdió otras dos fragatas (HMS Antelope y HMS Ardent), un destructor (HMS Coventry) y un buque de desembarco logístico a manos de las bombas lanzadas por la aviación argentina. Asimismo, es necesario mencionar que el Reino Unido recibió información satelital de Estados Unidos.

Apogeo de la Guerra Fría

Hay que recordar que la guerra de las Malvinas tuvo lugar en uno de los momentos de mayor tensión de la Guerra Fría. Tres años antes, la Unión Soviética había invadido Afganistán, hecho que llevó a Estados Unidos no solo a brindar ayuda a los rebeldes islamistas, sino a boicotear las Olimpiadas de Moscú y a imponer un embargo de cereales, medida que, empero, no acató Argentina, a pesar del férreo anticomunismo que caracterizaba a la Junta Militar, decisión en la que los intereses económicos primaron sobre las convicciones ideológicas.

El Reino Unido era la tercera fuerza naval del mundo y, cómo no, una de las principales potencias de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Estados Unidos no podía permitirse una derrota británica en Malvinas, so pena de debilitar a la OTAN frente al Pacto de Varsovia (PV), en momentos que ambos bloques militares, siempre con el dedo puesto en el gatillo (convencional y nuclear), iniciaban el despliegue de misiles balísticos de medio alcance en Europa, el continente con la mayor concentración de tropas en ese momento.

La Nueva Guerra Fría

Lo cierto es que la Guerra Fría ha resurgido con otros actores y otras dinámicas. Ya no es la lucha entre capitalismo y comunismo, sino entre democracia y autocracia, o, como siempre ha sido, resumiendo la cosa, entre el “bien” y el “mal”. Y, así como Estados Unidos y la OTAN han brindado información satelital a Ucrania en la guerra con Rusia, con miras a debilitar a la potencia euroasiática, hoy Rusia hace lo propio con Irán, país con el que tiene acuerdos de cooperación militar y del que, en su momento, recibió valiosa ayuda en la forma de drones kamikaze.

Porque lo que está en juego en el desenlace no solo de la guerra de Irán, sino también de Ucrania, es el reordenamiento del poder a escala global, asunto que quita el sueño a las élites de China, Estados Unidos y Rusia. Es por eso que se intensifica el rearme mundial, tanto a escala convencional como nuclear. “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”, dice el famoso aforismo latino que todo el mundo repite como loro. La frase correcta debería ser: “Si no quieres la guerra, prepárate para la guerra”. Porque la paz, definitivamente, es otra cosa.

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❯❯ Carlos Rada Benavides es analista de temas internacionales y de seguridad.

Este artículo no ha sido escrito con inteligencia artificial.

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